Querida Eu ☺
-
Esta carta es para ti. Te escribo porque eres la persona más importante para mí y la que más amo en este mundo. Te conozco desde que nací y estaré contigo hasta que me muera. Yo soy tú y tú eres yo.Si pudiera hacerte llegar esta carta desde el futuro, supongo que habría muchísimas cosas que podría decirte. Tal vez hacerte advertencias… “no te metas por ese lado”. O, quizás, podría hacerte la vida más fácil, adelantándote datos acerca de las cosas que sí van a funcionar… “invierte en aquello”, jejeje!!!
Pero, la verdad sea dicha, hoy hay otro mensaje que quiero darte, mucho más importante que los números de la lotería o recomendaciones acerca de con cuál hombre no involucrarte.
Quiero hablarte acerca de una de las claves para tu felicidad.
Te cuento, hoy en día, tú y yo somos muy felices. Caminamos con seguridad, sabemos lo que queremos la mayoría de las veces, y cuando no, es mucho más fácil averiguarlo. Y lo mejor de todo, siempre logramos aquello que queremos tener, ser o experimentar, aunque -como dice una gran amiga, hermana y maestra- a veces sea necesario esperar un poco. Pero no siempre fue así…
Hubo un tiempo en que nos sentíamos muy mal. Sentíamos que no tenía mucho sentido vivir, nos sentíamos atrapadas en una rutina sin salida. Asfixiadas. Sin fuerzas.
No te asustes, para ser honestas, siempre hemos tenido muchas bendiciones en nuestra vida, es decir, teníamos cosas hermosas y valiosas, como salud, el amor de nuestra familia, amigos y pareja, un techo, un trabajo, etc. Pero, justamente, parte del problema y de lo que nos hacía sentir mal era que no entendíamos por qué nos sentíamos tan infelices si teníamos todo eso.
Pero ahora, yo sí sé por qué. Y es eso lo que quiero regalarte hoy.
Quiero decirte qué es eso que nos hacía infelices. Quiero contarte qué es eso que no nos permitía saborear de todo lo bueno que teníamos, o al menos, se trata de una de las razones más importantes.
El problema es que teníamos una pésima comunicación con nosotras mismas. Eso nos hacía infelices. Déjame explicarte mejor.
Una de las peores cosas que nos hacíamos a nosotras mismas era ignorar nuestros sentimientos desagradables. Cuando algo no nos gustaba o nos daba rabia o nos entristecía, entonces, como dice una amiga que posiblemente conocerás en el futuro, “fingíamos demencia”.
O sea, nos “hacíamos la loca”. Negábamos que esas emociones estaban allí. No nos dábamos el permiso de sentir la rabia, la tristeza, el miedo. Queríamos ser siempre perfectas, estar siempre felices y contentas. Y lo peor es que no sólo le estábamos mintiendo a los demás, sino que también nos estábamos mintiendo a nosotras.
No nos atrevíamos a decirnos la verdad a nosotras mismas y eso es lo que nos hacía ser infelices.
Así que, mi querida Eu, hoy quiero decirte esto: siempre confiésate la verdad a ti misma. Ese es el primer paso para la plenitud y la felicidad.
Y digo el primer paso porque, por supuesto, hay todavía muchas otras cosas que aprender, pero de verdad creo que eso es lo más básico. Decirte la verdad a ti misma.
De hecho, no hay ningún problema en que al principio sólo te lo digas a ti, y no les confieses esta verdad a los demás. Cuando aprendas a sentirte cómoda con tu verdad, poco a poco y de forma natural irá surgiendo la necesidad de ser igual de sincera con el resto del mundo. Como dice otra querida amiga, “un paso a la vez”.
De hecho, cuando comiences a practicar esto, llevarás tantos años de tu vida haciéndolo distinto, que al principio te costará reconocer y diferenciar tus sentimientos reales del cuento que has estado acostumbrada a contarte.
Ánimo, que con el tiempo y la práctica lograrás desarrollar esa habilidad. Serás, como dice Mafalda -el personaje creado por Quino-, una excelente “Sherlock Holmes” de ti misma. Serás la mejor detective de tus sentimientos y emociones y eso te brindará una felicidad que ni siquiera puedes imaginar. Te lo prometo.
¿Que cómo puedes hacer esto? Buena pregunta.
Creo que la primera recomendación que puedo darte es: Aprovecha el tiempo que pasas contigo misma. Cuando los demás no están, no estás sola, estás contigo. Usa ese tiempo, conócete, hazte preguntas y respóndelas. Si quieres escribe, dibuja, graba tu voz o haz un video. Usa cualquier medio que se te ocurra para expresarte y conocerte.
Y ¿Qué preguntas puedes hacerte a ti misma? Esa es otra excelente pregunta.
Uno de tus futuros maestros me regaló un día esta pregunta: “¿Qué está pasando dentro de mí en este momento?” Creo que esa es la mejor pregunta de todas. Allí se incluye lo que sientes, lo que piensas, lo que opinas, lo que quieres. Confiésate lo que no te gusta, y también lo que sí te gusta.
Bueno, querida mía, creo que tienes por dónde empezar.
Deseo que tengas todo el éxito y la plenitud del mundo, ya que tu felicidad -literalmente- es la mía.
Seguiré en contacto desde tu futuro.
Te amo, gracias por existir.
Con amor,
Eu.
P.D.: Sólo para contarte un poco sobre tu futuro, hoy en día estamos trabajando en Consorcio PASOS, Inc., una empresa genial donde tenemos el espacio perfecto para expresar la mejor versión de nosotras mismas, y además, donde podemos apoyar a los demás para que tengan mejores resultados y mayor plenitud en su vida profesional y personal.
P.D.2: Por ejemplo, uno de los Talleres que dictamos y que tiene que ver con lo que te conté en esta carta, es uno que se llama “Comunicación Empática y Productiva”. En esa Experiencia de Aprendizaje, las personas tienen el espacio para empezar a practicar sus habilidades de comunicación consigo mismo y con los demás… Créeme, te va a encantar, míralo aquí: http://pasos.tv/web/servicios/talleres/









