Qué pasa si…?
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Son las 4:00 am, suena el despertador y con los ojos cerrados aún, como puede llega hasta el baño y se sienta en el excusado. De manera automática su vejiga se relaja unos segundos, acompasadada con la lluvia que se escucha en la ventana. Coloca sus codos en las rodillas, sus manos sostienen la quijada y los dedos tapan sus ojos para dejarse dormir 5 minutos más, que se convierten en 15.
Todo había quedado ordenado desde la noche anterior, porque según ella “a esa hora no funciona”. El traje estaba perfectamente planchado, la maleta estaba arreglada con ropa para 1 día y uno “por si acaso…” la presentación de ventas perfectamente alineada con los objetivos de la reunión, el cabello impecablemente secado de peluquería y el taxi agendado desde hace dos días… tal como lo hace una mujer exitosa y competitiva.
Ya bañada, vestida y con la maleta en la puerta, llama a su taxista ¿Cómo está Sr Juan, por dónde viene?
Oh sorpresa!!! “Acabo de accidentarme a causa de una pinchadura en una rueda”. Piensa para si misma “Seguro ese p… no le hizo mantenimiento a los cauchos”. Se asoma por la ventana y aún sigue lloviendo, por lo que llama a un par de sitios de taxi. El teléfono comienza a calentarse por la impotencia de escuchar en varios lugares: “En estos momentos no tenemos unidades disponibles señorita”.
Comienza a impacientarse, porque la hora extra que se había dado de previsión está por expirar y su vuelo despega a las 7:30 am. Es una guerrera, así que sale a la calle a cazar un taxi, no sin antes tomar las previsiones para mantener su alisado pelo en su sitio. Pasan 5 minutos y un pirata con un cartel de Taxi hecho a mano en un cartón, le hace sentir que le han salvado la vida.
Cuando comienzan a salir de la urbe, todo parece indicar que no ha llovido en esa zona, la vía está despejada y el tiempo parece ser idóneo para llegar al vuelo. 5 kilómetros más adelante y a sólo 20 del aeropuerto, un tráfico inexplicable deja ver como una manifestación de un barrio aledaño a la autopista, ha bloqueado por completo la única vía, en ambos sentidos. La gente imploraba por el agua que no les llega desde hace 20 días y reclamaba la muerte de un autobusero a manos del hampa…
No puede creer lo que ven sus ojos. Su cara hermosamente maquillada, comienza a dejarse invadir por un sudor nervioso y unas lágrimas de impotencia, a la vez que una frase no muy súitl sale de sus dientes apretados: Coño no puede ser!.
Toma el celular para avisar la situación, a la vez que empieza a rezar todas las oraciones que se sabe para aliviar la tensión. La voz al otro lado del teléfono, en tono comprensivo le dijo: “Tranquila no te preocupes, vamos a reorganizar la agenda para que tú quedes al final de la tarde y los demás tomen las riendas de la reunión mientras llegas”
A pesar de la empatía recibida, la tensión persistió hasta que pudo llegar al aeropuerto. Una vez en el mostrador de la aerolínea, logra conseguir vuelo para las 11:00 am. Aún faltan 2 horas y la mujer con el ceño fruncido, pasa los controles aeroportuarios y se sienta en la sala de espera.
Un hombre apertrechado a su lado, le pregunta la hora con la típica actitud del que sólo está buscando una conversación. Ella reconoce la actitud enseguida y cuando está a punto de voltear a responder secamente, observa a un hombre de esos que su sola presencia transmite un aura de paz casi visible. No era un galán de película, pero era de esos que tienen un “no se qué” que cautivó su atención.
La veo un poco estresada le dijo. A lo que ella, sintiéndose en una confianza de esas que no son frecuentes, comenzó todo el relato mañanero con un: “Es que no sabe lo que me pasó”…
El hombre escuchó el relato atentamente y le dijo:“Este tipo de cosas siempre suceden por algo y casi siempre termina siendo bueno. Piense por un momento, que pasaría si usted cambiara el significado de todo lo que sucede y viera esta situación de manera diferente”
– ¡Ay señor no me venga con esas cosas New Age!
Con cara de incredulidad la chica lo mira… ¿Cómo es eso?Le doy algunos de los ejemplos que me han sucedido:
Qué pasa si esa persona que me genera tanto rechazo a primera vista, resulta ser una persona interesante que estoy dejando de conocer. Qué pasa si este cambio de reglas de juego en mi trabajo, es una tremenda oportunidad profesional ante mi.Qué pasa si esta ruptura de pareja, es lo mejor que me puede pasar aunque ahorita sienta que se me viene el mundo encima.
Qué pasa si este rollo que tengo con mi hijo o mi familia, es la oportunidad perfecta para resolver algo más importante aún.Qué pasa si este dolorcito que me ha dado reiteradamente, me permite ir al médico y evitar un mal mayor… Qué pasa si este retraso, es porque la vida tiene reservado algo importante para mí en esa espera…Qué pasa si, esa persona que me cae tan mal, lo que me está mostrando son cosas de mí que son iguales.
No había terminado de hablar cuando anunciaron la salida de su vuelo y el hombre se tuvo que ir, dejándole no sólo su tarjeta de negocios, sino un gran tarea mental para el resto del día.Sintiendo un aliento diferente, decidió probar lo que le dejó este enigmático encuentro.
Con estos nuevos ojos para ver el resto del día, todo pareció tomar un rumbo diferente. Al final de cuentas, terminó sentada en el avión al lado de una jugosa cuenta para su cartera de clientes y al cabo de un mes, con una nueva pareja para la que antes no había cabida en su competitiva agenda… El hombre que le enseñó la filosofía de: “Qué pasa si”.
En un mundo de tantos cambios, este es el mejor aprendizaje que podemos incorporar para nosotros y sembrar en nuestros hijos…
Me creas o no la historia, lo importante es:Aún en la muerte de alguien, surgen acercamientos entre familiares y espacios de perdón y reflexión valiosos que mejoran realidades…Depende de cómo lo enfoques y reacciones…
Nos vemos en cada sueño por construirLic. Gabriel Ruda Pino
Conferencista InternacionalEn tu vida… ¿Qué pasa si detrás de lo que parece ser lo peor, hay una gran bendición u oportunidad que no has buscado?
He aprendido que no es lo que sucede, sino lo que hago con lo que sucede. Como dice Ruben Blades señorita: “Si del cielo me caen limones… aprendo a hacer limonada”. La vida me va a empujar, puedo devolverle el empujón, quejarme del golpe, o poner mejor atención para ver lo que me quiere mostrar.
– No, de verdad, fíjese yo tengo una frase que me acompaña día a día y es “QUE PASA SI…” –








