Deprimido y agradecido a la vez… es difícil!!!
-
A principios de año escuché a Marc Victor Hansen (autor del libro Sopa de Pollo para el alma) decir: “Es imposible tener una vida rutinaria, si diariamente reinventas algo”. En ese mismo sentido, este fin de semana que culminó el mes de febrero, fue para escribir una “carta”… pero no cualquier carta…En 1998, la marca de bolígrafos, relojes y joyas “Montblanc”, organizó por primera vez un concurso literario llamado “Cartas de amor” http://www.consursocartasdeamor.com, orientado a despertar ese interés por soltar las teclas de la computadora o del Blackberry (o Nokia E71, etc) y retomar el manuscrito de sentimientos. El concurso se hizo famoso anualmente y desde hace 4 años había querido participar, pero el deseo se quedaba siempre en eso, un mero anhelo (como tantas cosas que a veces queremos y no concretamos).
Este año decidí hacerlo diferente y no dejar pasar un calendario más sin participar. Dado la premura que tenía, por ser el último fin de semana para la entrega, tomé inspiración en algo que ya había estado escribiendo previamente y que una vez terminado, tomó otro matiz…
Como podía escribirle a cualquier cosa que despertara amor subjetivamente, lo hice desde un espacio espiritual de agradecimiento, partiendo de la idea de “Louise Hay” que plantea: “No se puede estar agradecido y deprimido a la vez”. Comparto mi carta contigo:
Querido Dios:
Hace algunos días, leí que “ya no son tiempos de creer en Dios… sino que ahora son tiempos de sentir a Dios”. La frase me sirvió de reflexión para evaluar mi relación contigo y darme cuenta de lo cómodo que es tener a un Dios, sólo cuando hay espacio en la agenda o cuando se le necesita para sentir certeza en la incertidumbre del país, así como para contactar expectativa de bienestar en una oración, cuando algo me aqueja.
Por eso quise dedicar este espacio para tí y aprovecharlo para hacer el mayor acto de amor que me has enseñado: dar gracias. Debo reconocer que el mero ejercicio me puso en sintonía con tantas cosas importantes, que podría pasar días enteros enalteciendo absolutamente todo, desde mi capacidad de respirar y tener salud, pasando por la ropa que me cubre y el techo que me cobija, hasta llegar a cada persona que has puesto en mi camino.
Por eso hoy quiero decirte “GRACIAS CON EL CORAZÓN” en cada palabra escrita aquí y no con el estándar de “Loro” que te menciona en los saludos de: “cómo estás” y uno responde inconcientemente: “Todo bien, gracias a Dios”. En esta oportunidad con el alma, GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.
Gracias porque cada día aprendo a sentirte más en mi camino, palpable y tangible, en lugar de mis plegarias solitarias donde creía que no había respuesta. Porque hoy entiendo que te comunicas de maneras extrañas, pero lo haces, no siempre inteligible, pero sé que me guías y abres mis ojos a verdades relativas pero reales, en lugar de mentiras absolutas, si elijo abrirme a escucharte. Simplemente gracias por ser la fuente de mi paz, la base de mis vivencias y el perfecto faro en esta evolución permanente.
Gracias por mi madre, ella que está, aún cuando estando no estoy. Porque es más amor de lo que un humano pueda ser capaz de dar y más comprensión y ternura que un millón de Golden Retrievers como mi Isabella. No la pudiste hacer más perfecta! Su mirada me apacigua y sus palabras son más poderosas para mi sistema inmune que el mejor de los multi vitamínicos. Gracias por hablarme tantas veces a través de ella y hacer que me pusiera ante los maestros necesarios y las experiencias que me permitieran ser el niño que disfruta sin tapujos, el adolescente irreverente que no se conforma y el adulto que pone los pies en la tierra para buscar y saber con más claridad quién soy, hacia dónde voy, con qué cuento y cuánto de verdad valgo…
Gracias por la hermosa familia que me has dado, el sillón que me da descanso, a pesar de mis ausencias y mis excusas de falta de tiempo para estar con ellos… gracias porque son ese espacio cada vez más pleno, cada vez mejor, cada vez más inspirador para seguir adelante, sencillamente cada vez más ejemplo de incondicionalidad. Nunca perfectos, pero siempre extraordinarios, porque son mis raíces, mi historia y mi cable a tierra con lo verdaderamente importante… Gracias por los bellos abuelos que tengo, los ejemplares tíos, los divertidos primos, mis amados hermanitos y mis dos papás (uno de sangre y otro de vida).
Gracias por mi preciosa Milla, ella que me comprende más de lo que una pareja podría comprender a un trabajólico como yo. Ella que a pesar de mis sombras, está para ser mi oasis, mi momento de respirar y tomarme las cosas con calma, mi ilusión, mi imagen en el espejo, mis momentos de amor y de ternura, mi espacio para realmente dar sentido a las palabras compartir, sonreír y saber que la vida es un juego divertido, cuya única meta es ser feliz, aprender y amar apasionadamente, mas allá de cualquier diferencia.
Gracias por la gente con la que trabajo, ellos que me aceptan y aprenden conmigo dentro de mi perfeccionismo, mi permanente acelerador, mi búsqueda de orden y nuestros sueños de expansión. Simplemente gracias, porque son un soporte invaluable para hacer más livianas las cargas y me impulsan más alto con sus manos, para ver más lejos con sus preguntas, cuestionamientos y desacuerdos.
Gracias por esos amigos cercanos con quienes comparto momentos de grandeza y de pequeñez, con quienes me regocijo de la palabra apoyo cuando lo necesito o relajo cuando hace falta, por supuesto siempre feliz de darlas y recibirlas. Gente cuya energía es simplemente mágica y su ser hace de nuestros encuentros un bonito espejo para reflejarnos mutuamente. Por favor señor, bendícelos y protégelos siempre.
Gracias por esta maravillosa profesión que me permitiste escoger: la psicología y la inspiración de otros. Gracias por cada persona que me toca contactar, porque buscando luz para sí, terminan sumándome la suya. Su confianza en mí fortalece la mía y sus palabras son aliento para seguir. Gracias por cada recomendación que me has mandado a través de ellos, por cada sonrisa, cada resultado positivo o no tan positivo, por cada compromiso y cada carrera, pues a pesar del estrés siempre me queda una mejor manera de hacer las cosas.
Gracias por lo que soy, por cada día que me has recordado vivir intensamente (como el día del accidente donde el carro quedó totalmente destruido), por cada aplauso que me doy y cada metida de pata que me despierta, por cada bendición y cada equivocación que se hace consciente en mi terquedad, por cada auto redención y cada auto encuentro. Gracias por ayudarme a entender que yo soy yo en un todo y que es absurdo caerle a trancazos a las partes de mi que no me gustan, porque al final soy una batería que tiene un polo positivo y uno negativo, donde ambos son necesarios para producir mi luz.
Gracias por los proyectos que se dan y me retan a reinventarme, a salir de mis zonas cómodas, investigar y conectarme con compañeros y aliados, amigos y gente que tiene mejores respuestas que las mías o mejores preguntas. Igualmente debo darte gracias por los proyectos que NO se dan, porque me dejan el camino libre para la autoevaluación, poner la velocidad en neutro y dejar que la inercia me lleve a trabajar en otros proyectos quizás más cónsonos conmigo. No me cabe la menor duda que eres lo máximo, porque siempre descubro que cuando algo no se da, es porque no es el momento, no estoy preparado o simplemente no me conviene.
Gracias por este café mañanero que compartimos y por todos los espacios de mi vida en los que estás.
Con amor, tu hijo…
Y tú, independientemente de tu creencia espiritual o religiosa ¿De qué o de quién te sientes agradecido(a) con la vida? Si te tomaras unas líneas para hacer lo propio, ¿Qué estaría resaltado allí como positivo en tu existencia, a pesar de las situaciones difíciles…?
Nos vemos en cada sueño por construir
Lic Gabriel Ruda Pino
Conferencista internacional








